La cerradura es una de las invenciones más antiguas de la humanidad, las primeras datan de hace 4000 años y funcionaban muy similar a como funcionan los cerrojos. 

Por Maria Melba Calero

La cerradura debe su aparición a la necesidad de asegurar una puerta. Ese aseguramiento tiene varios aspectos; la seguridad física en sí misma, la privacidad, la separación de áreas con diferentes funciones, el control de temperatura, aislamiento de ruido, bloqueo de la propagación del fuego y otros más. Para todos esos propósitos, es determinante especificar el herraje correcto. Eso incluye las bisagras, los cierrapuertas, mirillas, sellos y por supuesto la cerradura.

Linus Yale Jr, en 1861, perfeccionó el diseño de su padre y desde entonces otras marcas han desarrollado sobre el mismo principio: cerraduras con cilindros de pines y resortes. En 1975 Tor Sørnes inventó la cerradura que funciona con tarjeta dando origen a la cerrajería hotelera fundando la empresa Vingcard (hoy parte de ASSA Abloy).

En 1978, Abloy desarrolló la primera cerradura motorizada del mundo para el banco de Finlandia, con el objetivo de proveer de una solución hecha a la medida de las necesidades de este banco. Desde entonces Abloy ha sido la empresa líder en innovación y desarrollo de cerraduras inteligentes.

La terminología al hablar de cerraduras “digitales” es un tanto dispersa, finalmente los términos no dicen tanto como los beneficios y el especificador debe centrarse en el valor que necesita y no tanto en un nombre. Hoy, es muy común hablar de cerraduras inteligentes, estas son cerraduras que nos proveen información incluso de la puerta.

Ampliar la conectividad a Internet en los dispositivos físicos permite recopilar datos importantes y aprender más sobre cómo beneficiar a los usuarios facilitando monitorear, controlar y analizar funciones que al final, generan valor a los edificios. Es sumamente crítico especificar el uso de la cerradura pues no es lo mismo una cerradura residencial que una para uso institucional (uso intenso y que puede estar expuesta a vandalismo o manipulación inadecuada); por ejemplo: hospitales, universidades, colegios, call centers, teatros, cines, iglesias, edificios públicos, estaciones de tren, de transporte público y tantas más.

La cerradura inteligente también puede ser para uso intenso, lo importante es especificarlo. Las normativas ANSI (American National Standards Institute), que rigen el uso y especificación de la cerrajería en los Estados Unidos, indican que el grado 1 es para uso intenso y con las prestaciones más altas de seguridad, el grado 2 se refiere a uso comercial no intenso y para uso residencial con características óptimas de seguridad y el grado 3, que es básicamente para uso residencial. Cabe decir que también existe cerrajería que no cumple con ningún estándar de uso.

Las cerraduras han evolucionado de acuerdo con la interacción del hombre con su entorno. Si la seguridad es un tema en nuestra sociedad, estas se deben convertir en un punto importante de las especificaciones de diseño, tanto como la puerta misma. La seguridad no se refiere solamente a que la cerradura sea para una puerta blindada (porque no se necesita, por ejemplo). La cerradura debe proveer “security” o seguridad física, pero también permitir “safety” es decir, una salida rápida y efectiva. Esta es una característica que tiene validez tanto en construcción residencial como institucional.

Una de las tecnologías más innovadores es ASSA Abloy Hi-O (Highly Intelligent Open) que funciona mediante la creación de capacidades de inteligencia y comunicación en cada uno de los componentes involucrados en una puerta, generando mayor seguridad y una administración simplificada.

En la práctica, es posible reaccionar más rápido ante una puerta defectuosa o incluso reemplazar los componentes que funcionan mal antes de que deje de funcionar. Esto no solo crea un entorno más seguro, sino que también es rentable a través del tiempo.

La estética también es importante. Nadie quiere una cerradura segura que se ve horrible en una puerta de madera fina. En este sentido, muchas cerraduras inteligentes están ofreciendo acabados más diversos y formas más elegantes para uso residencial e institucional. La proporcionalidad, el minimalismo y las tendencias en diseño están cada vez más presentes en las cerraduras inteligentes. La posibilidad de intercambiar manecillas estándar por manecillas de autor es una tendencia en Europa, en donde las empresas Abloy, Fusital y Valli & Valli encabezan el diseño de manecillas para puertas y ventanas, y lo mismo hacen Sargent y Rockwood en los Estados Unidos.

Otro aspecto es la conveniencia, por ejemplo, la vida útil de la cerradura. Eso se relaciona a costos de mantenimiento y los posibles recambios que dificultan mantener la línea de arquitectura tanto por color como forma. Otros beneficios pueden ser:

Conectividad: El Internet de las Cosas (IoT), es una clara tendencia en cerraduras. Por ejemplo, hay protocolos de comunicación que permiten integrar la cerradura a un ecosistema de automatización residencial o bien, a un sistema de control de acceso con amplias capacidades de integración a nivel institucional.

Operatividad: La facilidad que brinda una cerradura que no usa llaves está tomando interés día con día. El teléfono móvil es parte de la cotidianidad y se ha convertido en el medio en tendencia para operar una cerradura. Igualmente es posible operar cerraduras con códigos, tarjetas, tokens o medallones, huella digital y hasta con la voz.

Accesibilidad: Las cerraduras inteligentes ofrecen al usuario la facilidad de que su ingreso sea más práctico. Quien llega a casa con las bolsas del súper ya no tiene que buscar las llaves en el bolso, sino que puede usar un pin para abrir la puerta. También es posible enviar “llaves virtuales” y aperturas remotas, por ejemplo, para facilitar el acceso a personal de servicio, o un visitante conocido.

Facilidad de instalación: Esto es importante tanto para uso residencial como institucional. Un claro beneficio es que el costo de instalación es mucho menor puesto que se evita obra civil así como el entubado y cableado para llevar datos y energía a cada puerta. Igualmente, se reduce a “cero” el número de periféricos que típicamente se usan para “controlar” una puerta.

Economía: El costo de operar también es más barato pues depende de baterías alcalinas de tamaño comercial sin sacrificar el desempeño energético de la cerradura, es decir, la vida útil de la batería puede llegar a 2 años. Como una referencia, el consumo eléctrico de un electroimán equivale a cerca de 3.000 cerraduras de “ultra-bajo” consumo eléctrico (Abloy Low Energy Locks), o cerca de 160 cerraduras de solenoide. La contribución al ambiente de estas cerraduras es considerablemente alta y este también es un aspecto en tendencia: productos electrónicos que son verdes.

Versatilidad: Controlar las puertas de vidrio ya no es un problema porque es posible instalar cerraduras inalámbricas que son estéticas y confiables; tampoco lo es la ampliación de nuevas puertas en donde tradicionalmente hay que hacer obra civil para llevar datos y energía. Y en ese mismo orden de ideas, las remodelaciones son más eficientes porque no se necesita hacer obra civil. Pensemos incluso en edificios con valor histórico o el remozamiento de edificios antiguos.

El mundo no es perfecto y por lo tanto todo tiene ventajas y desventajas. En cuanto a los medios de apertura de cerraduras inteligentes, muchos prefieren la huella digital por su unicidad, sin embargo, es un hecho que los lectores se convierten en potenciales puntos de contaminación, además que, con la edad, las huellas digitales se van “desvaneciendo”. Si se trata de uso institucional intenso, no necesariamente los trabajadores de cuadrillas operativas tienen sus huellas limpias o sus dedos sin cicatrices. La activación por voz es una prestación que no necesariamente es segura, aunque si es conveniente.

Como siempre hay pros y contras, pero finalmente encontraremos el balance con el que nos sintamos cómodos y sin sacrificar el valor, la seguridad física y personal. El costo es importante, pero no solo la adquisición sino el ciclo de vida completo.

Según sea la naturaleza de su proyecto, le aconsejo que se acerque a los expertos en cerrajería mecánica, electrónica e inteligentes para especificar su proyecto. Le recomiendo estar al tanto de los actores principales de la industria como Abloy, quienes han desarrollado la llave virtual para la apertura de candados por medio del teléfono móvil y de una tecnología innovadora que prescinde de medios físicos para la apertura, incluso remotamente. También de Sargent y YALE, quienes son marcas líderes en facilitar soluciones robustas y confiables a nivel institucional y residencial. Sus proyectos, ¿están considerando el valor y los beneficios de las cerraduras inteligentes?

Fuente: https://revistaconstruir.com

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